Proteger nuestro hogar, la madre tierra

Los seres humanos somos interdependientes, formamos parte de un todo, al que llamamos naturaleza en el planeta tierra que es nuestro hogar. Hablar de naturaleza es hablar de origen, creación y sabiduría, con ella compartimos la existencia y como una madre nos sustenta. Desde el origen, los seres humanos han intentado conocer a la naturaleza, ya que de ello dependía nuestra supervivencia, de esta forma hemos sido capaces de adaptarla para satisfacer nuestras necesidades básicas: alimentación, vivienda y vestido, estableciendo diversas relaciones con ella.

A través de nuestras actividades, por ejemplo, la agricultura, aprendimos a reconocer a la naturaleza como una proveedora y establecimos con ella una relación armónica, que nos conecta y de la que somos parte. La Tierra, también nos ha regalado nuevos ojos, que nos permiten conectarnos y entendernos como parte de un sistema en el que convivimos con más seres vivos y con los elementos que nos componen. Sin embargo, a través de la historia hemos asumido el control y el dominio, nos hemos desvinculado y hemos roto la conexión que nos une con la naturaleza. Esta postura del ser humano de apropiarnos de todo lo que la compone, el considerarnos dueños y no parte de ella, ha ocasionado serias crisis que tienen que ver con el deterioro y agotamiento de los recursos naturales, la pérdida de la biodiversidad, del reconocimiento de los ciclos naturales, de sus procesos y hemos olvidado los valores de reconocer a la Tierra como la anfitriona que nos provee de una casa común.

Es por ello que es necesario reconectar con la ella, reconocer el impacto nocivo de nuestras acciones para generar estrategias que nos ayuden a revertir el daño, no sólo para poder vivir armónicamente sino para asegurar un futuro a las generaciones venideras, en el que no la veamos sólo una fuente de recursos, capaz de ser dominada, sino como parte de nosotros. Podemos tener el ejemplo de muchos pueblos y comunidades (sobre todo en el ámbito rural e indígena) que se reconocen como uno con la naturaleza, la respetan y la veneran a través de distintas acciones generando una comunidad protectora, en la que el ser humano no controla, ni depreda, sino que se adapta con respeto al complejo sistema que permite la vida de todos los seres.

En este sentido, en las comunidades en donde PRAE participa a través de sus Centros de Desarrollo Comunitario, se conserva la relación de conexión con la madre Tierra que se expresa en la protección y conservación de los conocimientos, de los saberes y de los recursos que la sostienen, así como participar en las celebraciones de diversos rituales a través de los cuales se expresa y difunde el valor de la naturaleza, al pedirle permiso para sembrar, agradecer la cosecha o armonizar los espacios para recibir la primavera, como símbolos de agradecimiento, respeto y valorización de esa madre que nos provee, nos cuida, nos alberga y nos sostiene, mediante la cultura y la transmisión de la sabiduría ancestral.

 

Es importante reconocer que es prioritario reestablecer ese vínculo con la naturaleza, y una de las acciones internacionales que nos recuerdan esta necesidad, es la conmemoración del Día de la Tierra, que se celebra cada 22 de abril. Si bien este día promueve emprender acciones de cuidado y protección del medio ambiente, también deja claro nuestro compromiso como seres humanos para garantizar el sostenimiento de la vida misma a través de nuestro entorno. Es un recordatorio a la humanidad de regresar al origen, abrazarlo, cuidarlo y protegerlo para recuperar nuestra esencia como humanos.

Para conmemorar este día, podemos reflexionar sobre nuestro actuar en los diversos espacios en los que habitamos y las formas en las que nos relacionamos con la naturaleza, recordar que somos parte, reconectar, valorar, agradecer todos los beneficios, pero también comenzar a cambiar los hábitos y conductas dañinas que nos sitúan como depredadores de este planeta, y mejor poner cada uno desde su trinchera todo lo necesario para ser parte de la restauración, del cuidado y la protección a nuestra Madre Tierra.

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