25 N Reconociendo un problema

Según datos del 2013 de la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida y al menos seis de cada diez mujeres mexicanas ha enfrentado un incidente de violencia, alguna vez en su vida.

Del mismo modo, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones del Hogar, realizada en 2016 por el INEGI, señaló que el 41.3% de las mujeres ha sido víctima de violencia sexual. En esos mismos años, con datos de la CONAPO e INEGI, ONU Mujeres afirmaba que en México, cada día eran asesinadas 9 mujeres, cifra que en el primer semestre de 2021 ha aumentado a más de 10. Poniendo a México como uno de los 20 peores países para ser mujer. Ante este panorama, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer declarado el 25 de noviembre de 1999 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cobra aún más importancia en nuestra sociedad mexicana y en nuestros contextos de trabajo.

En los últimos años hay un evidente proceso de reconocimiento cada vez mayor de la problemática, que implica el ejercicio de la violencia por motivos de género, particularmente la violencia ejercida contra mujeres y niñas. Si bien este problema se encontraba encasillado en el ámbito de lo privado, se ha convertido en un problema público, evidenciando las distintas formas en las que las mujeres son violentadas y vulneradas en sus derechos básicos.

Reconocer que existen diversos tipos de violencia ha representado un avance muy importante para articular e impulsar la demanda de una vida libre de violencia. Sin embargo, es necesario visualizar la violencia que sufren las mujeres y niñas en función del género como un plano colectivo, que se interrelaciona con otras desigualdades, como lo son la condición socioeconómica, la etnia o la edad, y que profundizan las violencias en los ámbitos doméstico y comunitario. Desde una mirada amplia, pensar en las violencias en plural nos permite reconocer la diversidad de experiencias alrededor de las mismas.

Por poner un ejemplo, algunas de las violencias vividas por mujeres rurales son la falta de acceso a la tierra, la doble carga de trabajo, la escasa participación en la toma de decisiones, la poca participación en procesos de financiamiento y capacitación; sumadas a los efectos del cambio climático o los desastres naturales y al poco reconocimiento de sus aportes. Así, las violencias se van multiplicando y diferenciando con respecto de las que viven otras mujeres en diferentes contextos y situaciones. Estas miradas nos ayudan a visibilizar cómo se experimenta y significa la violencia, así como sus múltiples escalas de afectación, lo cual resulta importante para poder entenderla y resistirla.

Uno de los principales obstáculos para poder enfrentar de manera sistémica la violencia de género radica en la normalización o naturalización de la misma; hecho que se relaciona directamente con el contexto social en el que están inmersas las mujeres y niñas, en dónde vivir violencias es un acto cotidiano; de igual manera normalizar la violencia responde a la interrelación que tiene la misma con otras dimensiones ajenas al género, por ejemplo la edad o la condición socioeconómica, aunado a la existencia de un deficiente sistema de justicia y a la tendencia a revictimizar a las mujeres y niñas que han atravesado por situaciones de violencia.

Desde el ámbito de la educación y el desarrollo comunitario, visibilizar las violencias contra mujeres y niñas permite diseñar acciones colectivas que contribuyan a entenderlas, disminuirlas y atenderlas, desde una mirada que contemple su entorno, su sentir y su vivir respecto al tema.

 

Desde las acciones en las comunidades, en PRAE se ha impulsado el desarrollo de mejores condiciones para las mujeres rurales, de distintas comunidades vulnerables del municipio de Zacatlán, Puebla, quienes han colaborado en procesos de formación en los cuales sus conocimientos y trabajos son reconocidos y valorados, a través de la implementación de traspatios familiares, para la producción agroecológica de hortalizas, plantas medicinales, frutales y productos locales, con lo que han logrado mejorar la alimentación de sus familias, transmitir sus conocimientos tradicionales y conservar especies locales que forman parte de su sistema alimentario. Además de ello se ha trascendido a acciones enfocadas al reconocimiento de los derechos de las mujeres campesinas, la valorización de su papel en la agricultura familiar y la promoción de su empoderamiento.

Del mismo modo, desde los programas educativos, se emprenden acciones que permiten a niños, niñas y adolescentes, reflexionar juntos sobre aspectos como la división de las tareas en el hogar y cómo establecer relaciones de pareja libres de violencia. A través de libros como “Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes” (Favilli y Caballo, 2016 Editorial Planeta), o “El libro de los cerdos” (Browne, 1986, Fondo de Cultura Económica), se han realizado talleres y conversaciones en donde comparten sus puntos de vista sobre estos temas e imaginan y proponen otras formas de relación y trato hacia las niñas y jóvenes.

Una vez impulsado este desarrollo, se busca atenderlo con continuidad y perseverar en el crecimiento de la conciencia o comprensión de los integrantes de la comunidad para mitigar y disolver el uso de la violencia.

Referencias:

ONU Mujeres México (2018) La violencia contra las mujeres no es normal ni tolerable. Garantizar los derechos humanos de las mujeres y las niñas es trabajo de todas y de todos. Recuperado el 09 de octubre de 2021 desde https://mexico.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/articulos/2018/11/violencia-contra-las-mujeres

Forbes (2020) México, entre los 20 peores países para ser mujer, Recuperado el 09 de octubre de 2021 desde https://www.forbes.com.mx/mexico-entre-los-20-peores-paises-para-ser-mujer/

Forbes (2021) Más de 10 mujeres al día son asesinadas en México, Recuperado el 09 de octubre de 2021 desde https://www.forbes.com.mx/mas-de-10-mujeres-al-dia-son-asesinadas-en-mexico/

Artículos Relacionados

Estrategias familiares para fortalecer la economía

Estrategias familiares para fortalecer la economía

Se entiende por economía familiar a la gestión de los ingresos y gastos del núcleo familiar que permiten la satisfacción de las necesidades de una familia o un hogar, atendiendo aspectos fundamentales de su desarrollo, como la alimentación, la ropa, educación, salud y...

Leer Más
Acceso a la atención de la diabetes

Acceso a la atención de la diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce.   Desde 1980 el número de personas se ha cuadruplicado, estimando que 426 millones de adultos...

Leer Más